domingo, 15 de abril de 2012

EL DIENTE


EL DIENTE

El diente es un órgano anatómico duro, enclavado en los alvéolos de los huesos maxilares a través de un tipo especial de articulación denominada Gonfosis y en la que intervienen diferentes estructuras que lo conforman, a saber: cemento dentario y hueso alveolar ambos unidos por el ligamento periodontal. El diente realiza parte de la digestión al cortar, moler y triturar los alimentos sólidos (digestión mecánica). Además participa, junto con otros elementos de la boca, en la comunicación oral.


El periodonto es la unidad compuesta por el diente propiamente dicho más los tejidos que lo rodean, que corresponden al hueso alveolar, al ligamento periodontal y a la encía. El diente propiamente dicho se compone de tres componentes mineralizados, el esmalte, la dentina y el cemento y una porción central de tejido conectivo gelatinoso suave, la pulpa dentaria.

Los dientes, ordenados desde el centro hasta las mandíbulas son los dientes incisivos que cortan, los caninos que desgarran, los premolares que trituran y los molares que muelen.



·         PARTES O CAPAS DE LOS DIENTES

La pulpa dentaria es un tejido intermedio (normalmente llamado nervio), blando, gelatinoso, de color rosado que engloba los vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas.

El esmalte dental es la parte más dura del cuerpo humano, es la superficie externa del diente que recubre junto con el cemento dental la raíz. El esmalte es transparente, siendo el responsable de su color la dentina de la capa inferior.

La dentina es un tejido amarillento que, gracias a su elasticidad,  protege al esmalte suprayacente contra las fracturas.

El cemento dental es un tejido óseo especial que permite su unión con la estructura ósea maxilar.

Los tejidos peridentarios son todos aquellos tejidos que rodean al diente.

El hueso alveolar, el ligamento periodontal y el cemento dental son llamados en conjunto periodoncio de inserción, en tanto que la encía constituye el periodoncia de  protección.



·         ESTRUCTURA MORFOLÓGICA DE LOS DIENTES

Corona: es la parte del diente libre o visible en la cavidad oral. La capa de diente que lo recubre es el esmalte, y podemos observar en boca la parte funcional del órgano dentario. Esta porción del diente se encuentra expuesta al medio bucal en forma permanente.

Cuello: o también llamado zona cervical, es la unión de la corona con la raíz y se sitúa en la encía marginal.

Raíz: es la parte que no se puede ver ya que está incrustada en el alvéolo dentario, dentro del hueso, y la capa de diente que la recubre es la dentina. Sirve de anclaje.

·         DESARROLLO DENTARIO

-       Primera dentición

La primera dentición de leche comienza a perderse a los 6 u 8 años de edad siendo sustituida por los dientes definitivos o segunda dentición.


Diferencia entre la dentición permanente y la dentición decidua.


Hasta los 6 años de edad aproximadamente, la especie humana sólo posee 20 dientes, la llamada dentición temporal o dentición caduca, comúnmente denominada de leche, que será sustituida por un total de 32 piezas que constituirán la dentición definitiva o dentición permanente, existiendo cuatro grupos de dientes con funciones específicas.

La función de estos primeros dientes son preparar el alimento para su digestión y asimilación en etapas en las que el niño está en máximo crecimiento; sirven de guía de erupción: mantienen el espacio para la dentición permanente; estimulan el crecimiento de los maxilares con la masticación; fonación: los dientes anteriores intervienen en la creación de ciertos sonidos.

-       Segunda dentinción

Después de la dentición decidua los dientes de leche son empujados por una segunda dentición. Estos primeros dientes caen de manera natural dejando surgir a los segundos.

·         TIPOS DE DIENTES DEFINITIVOS

Según la forma de la corona y por lo tanto su función, hay cuatro tipos de dientes:

1.    Incisivos (8 piezas): dientes anteriores con borde afilado. Cortan los alimentos.

2.    Caninos (4 piezas): con forma de cúspide puntiaguda. también llamados colmillos. Desgarran los alimentos.

3.    Premolares (8 piezas): poseen dos cúspides puntiagudas. Desgarran y aplastan los alimentos

4.    Molares (12 piezas): cúspides anchas. Trituran los alimentos



·         FUNCIONES DE LOS DIENTE

1.    Masticatoria

2.    Fonética

3.    Estética

4.    Expresión facial

Una obturación o restauración de un diente consiste en el restablecimiento de las funciones normales. La forma dentaria determina la función de cada diente dentro de los movimientos mandibulares. Para una buena función los dientes deberán estar bien posicionados, son tan importantes los contactos entre dientes de diferentes arcadas, superior e inferior, como los contactos entre los dientes adyacentes, estos últimos se llaman contactos interproximales y protegen a la papila dental ya que impiden que al masticar la comida se almacene en está evitando un empaquetamiento, traumatismo gingival por alimentos duros y, por lo tanto, el aumento de la placa bacteriana.

·         GRUPOS DENTARIOS

Hay dos grandes grupos dentarios: el grupo anterior, formado por incisivos, centrales y laterales, y caninos, y el grupo posterior, formado por premolares y molares.

Grupo anterior: Tienen cuatro superficies y un borde incisal. Los incisivos superiores determinan en gran medida la estética fácil del individuo. Los caninos determinan la expresión y el aspecto facial.

La función masticatoria es de cortar, los incisivos, y desgarrar, los caninos por su fuerte anclaje en el hueso y su posición en las arcadas, además, los caninos, contribuyen a dar estabilidad a toda la arcada.

Los incisivos poseen lo que se denomina guía incisal, esto es que en los movimientos mandibulares de protrusión, la mandíbula se desplaza hacia delante, los incisivos inferiores contactan con los superiores deslizándose el borde incisal de los incisivos inferiores por la cara palatina de los incisivos superiores y de esta forma los sectores posteriores, premolares y molares, se separan de forma que se evitan contactos indeseables y nocivos. Esto es fundamente para evitar lesiones en los dientes posteriores. Los caninos poseen la guía canina, en los movimientos de lateralidad, la mandíbula se mueve hacia los lados, los caninos del lado hacia el que se desplaza la mandíbula contactan y se desliza la cúspide del canino inferior sobre la cara palatina del canino superior de forma que los sectores posteriores, premolares y molares, se separan impidiendo choques nocivos entre sus cúspides en estos movimientos. El grupo anterior ayuda a producir los sonidos dentales y labiodentales.

Grupo posterior: presentan cuatro caras y una superficie oclusal. Este grupo no tiene tanta importancia en la función estética como la tiene el grupo anterior, aun así las pérdidas dentarias posteriores conllevan pérdida del hueso provocando por ello el colapso de la piel y los músculos faciales.

Los premolares tienen una función masticatoria de desgarro y trituración, los molares, gracias a su posición más posterior en la que los músculos masticatorios, que son 4: masetero, temporal, pterigoideo externo y pterigoideo interno, pueden aplicar grandes fuerzas para producir una eficaz trituración. Los molares son los dientes con mayor número de cúspides y mayor superficie masticatoria aunque sus cúspides sean menos afiladas que las de los premolares o los caninos. Los premolares colaboran, a veces, con los caninos en la guía canina, cuando esto ocurre se llama función de grupo y consiste en evitar los contactos posteriores en movimientos de lateralidad ya sea con una buena guía canina o, en su defecto, con la ayuda de los premolares con una buena función de grupo.


jueves, 5 de abril de 2012

Historia de la Odontología -



LA AMÉRICA PRECOLOMBINA - Los Incas


Desde Asia, hace 15 000 años y a través del estrecho


de Bering, llegaron hombres y mujeres que

se asentaron en Centroamérica y Sudamérica,

dando lugar a una multitud de pueblos que compartían

ciertas similitudes culturales. Los más importantes fueron

los aztecas, gente guerrera que residía en la zona que

ahora es el centro de México; los mayas, más pacíficos,

con una cultura muy desarrollada que habitó la península

 de Yucatán y lo que es hoy Guatemala y Honduras;

 y los incas, pueblo de una cultura muy avanzada que

vivió en la cordillera andina del Perú actual.


Los incas fueron un pueblo altamente desarrollado,


que dominó las tierras altas del Perú y se extendió a lo

largo de la costa, al principio del siglo XV; conquistaron

a otras tribus y como los aztecas, absorbieron su

saber y adoptaron sus costumbres. Fueron brutalmente

conquistados por Francisco Pizarro en 1533 y gran

parte de su cultura fue destruida. Su tratamiento de

las enfermedades estaba íntimamente vinculado a sus

creencias religiosas y la magia era inseparable de sus intentos

por conseguir una terapéutica racional. De esta

manera, aunque la enfermedad era vista como un pecado,

redimible por confesión ante determinados brujos,

empleaban también numerosos remedios de hierbas.

La civilización inca se ha dado a conocer gracias a un

cronista llamado Sebastián Garcilaso de la Vega, que era

descendiente de incas; recogió el tratamiento de los problemas

dentales y bucales, describiendo la eliminación

de material cariado de un diente con un palillo encendido.

La resina del árbol Myroxylon pereirae o  bálsamo del


Perú, se usaba para curar enfermedades gingivales y en

casos graves, se empleaba la cauterización. Dejó escrito

que la raíz de una planta se calentaba hasta reblandecerla

y entonces se partía parcialmente en su centro. A

continuación, estando caliente, la apretaban contra los

dientes, aplicando una parte en cada lado de la encía,

dejándola así hasta que se enfriaba. El tejido gingival inflamado

e hiperplásico quedaba quemado para permitir

el desarrollo de un nuevo y sano tejido de granulación.

Al parecer masticaban hojas de coca durante la operación

para aliviar el dolor. Los dientes que necesitaban

extracción eran aflojados primero, aplicando una resina

cáustica alrededor y debajo de la encía desprendida.

A continuación, era presumiblemente arrancado de un

golpe seco de estaca.

Los incas no adornaban sus dientes, pero en Ecuador,

la parte más septentrional que penetraron, se han

encontrado cráneos que muestran mutilaciones a base

del limado de dientes, incrustaciones de oro y lo que

parece ser la inserción de orificaciones en cavidades previamente

preparadas en las superficies gingivolabiales de

los dientes incisivos.